Salir
<< PORTADA >> << PORTADA >>
   
Cambiar tamaño de texto a 12 puntos Cambiar tamaño de texto a 14 puntos Cambiar tamaño de texto a 16 puntos
 


Indicadores de presión

Captura, esfuerzo pesquero y descartes en las pesquerías nacionales

La captura pesquera puede convertirse en una actividad altamente perjudicial para los recursos pesqueros cuando se realiza de manera inadecuada (FAO, 2000). Algunas de las consecuencias de la sobreexplotación pesquera son la pérdida de productividad de la pesquería y su extinción comercial (Goñi, 1998; Jackson et al., 2001). Ello puede resultar del efecto de la captura en tres propiedades básicas de las poblaciones de las especies objetivo: su tamaño poblacional, estructuras de tamaños y condición reproductiva. La pesca excesiva reduce de manera importante la biomasa de la población, al remover ejemplares, esta disminución poblacional provoca a lo largo del tiempo la reducción de su variabilidad genética (Goñi, 1998; García et al., 2003; FAO, 2003; Godø et al., 2003). Los efectos anteriores pueden repercutir en el potencial de recuperación y la viabilidad a largo plazo de las poblaciones de las especies objetivo. Ejemplos de colapsos por la sobreexplotación pesquera son los de la anchoveta Engraulis ringens en las costas de Perú y del bacalao Gadus morua en Terranova, mientras que aparentes extinciones se han dado en los casos de la raya Raja batis, el tiburón Echinorhinus bruces y el pez ángel Squatina squatina en el mar de Irlanda (Goñi, 1998). El indicador captura pesquera nacional es empleado por diferentes organizaciones internacionales (FAO y OCDE, por ejemplo) para analizar y evaluar la práctica pesquera y sus posibles afectaciones a las pesquerías.

Aun cuando el acelerado crecimiento de la captura pesquera en el mundo puede atribuirse a distintos factores, uno de los más importantes es el incremento del esfuerzo y poder de pesca, es decir, un mayor número de embarcaciones con artes de pesca cada vez más sofisticadas (Groombridge y Jenkins, 2002). El indicador esfuerzo pesquero nacional, medido a través del número de embarcaciones, denota otro de los componentes de presión que puede ejercer la actividad pesquera sobre las pesquerías nacionales. Este indicador se ha empleado en la evaluación de la gestión y el seguimiento de la actividad, así como en la elaboración de políticas y programas encaminados al manejo sustentable de estos recursos (OECD, 1998; FAO, 2000; CCE, 2003).

El descarte es una operación rutinaria en muchas pesquerías del mundo. Consiste en regresar al mar a todos aquellos organismos no deseados de las especies objetivo u otras, los cuales pueden encontrarse lastimados o muertos (Alverson et al., 1994). Las principales razones para el descarte de organismos son las regulaciones pesqueras (por ser especies protegidas, en veda o ejemplares no permitidos por las disposiciones de tamaño mínimo, entre otras), así como por las condiciones impuestas por los mercados (Goñi, 1998; Groombridge y Jenkins, 2002). Desde el punto de vista de las pesquerías, uno de los impactos de esta práctica es la reducción del tamaño poblacional de las especies objetivo, lo que conllevaría a que en especies fuertemente explotadas se produjeran reducciones futuras de su productividad o incluso, su extinción comercial. El indicador descarte en las principales pesquerías mexicanas denotaría la presión que la captura no selectiva de ejemplares de las especies objetivo ejerce sobre sus poblaciones naturales. Sin embargo, a la fecha no se tienen los datos de ninguna pesquería nacional que permitan calcular dicho indicador.

 

Desarrollo costero

Las zonas costeras se han convertido en áreas social y económicamente importantes en México y el mundo. Su crecimiento demográfico puede impactar a las pesquerías (principalmente las ribereñas) por la creciente demanda de sus productos y el incremento en la generación de residuos municipales e industriales que contaminan las aguas, entre otros factores de presión ambiental que afectan estas regiones (GESAMP, 2001; Groombridge y Jenkins, 2002). Esto se traduce en la sobreexplotación de las poblaciones de especies locales comerciales, la alteración y destrucción del hábitat marino y la contaminación del agua; todo ello con importantes consecuencias en la estructura y función de manglares, estuarios, comunidades de pastos marinos y arrecifes de coral, sitios en los cuales muchas de las especies de interés comercial pasan parte o la totalidad de sus ciclos de vida (Arriaga et al., 1998; GESAMP, 2001; PNUMA, 2003). El crecimiento poblacional en la zona costera refleja la magnitud de la presión que el crecimiento demográfico puede ejercer sobre los recursos pesqueros nacionales. El indicador se encuentra desarrollado en la sección de "Ecosistemas costeros y oceánicos", en el capítulo de "Biodiversidad". Las tasas de crecimiento poblacional están consideradas como indicadores de presión dentro de la lista de Indicadores de Desarrollo Sustentable de la ONU y de la OCDE, orientándose aquí hacia la zona costera del país.

 

Pesca ilegal

Uno de los mayores problemas que enfrentan las pesquerías de México y el mundo actualmente es el de la pesca ilegal. Esta actividad puede tener serios impactos, tanto ambientales como de índole social y económica (CEC, 2004). El ejercicio de esta practica se caracteriza por la violación a las medidas técnicas de conservación y de manejo, lo cual repercute en el detrimento de las pesquerías y su medio ambiente, además de que el comercio de los productos obtenidos ilegalmente constituye una competencia injusta para aquellos capturados de manera legal (CEC, 2004; Schmidt, 2004). El indicador productos pesqueros decomisados por operativo de inspección puede denotar la presión que esta práctica puede ejercer en las pesquerías nacionales.