Atmósfera - calidad del aire


Indicadores de respuesta


Monitoreo de la calidad del aire

Un adecuado manejo de la calidad del aire requiere de un enfoque integral que incluya, entre otros elementos, un sistema de monitoreo del aire (WB, 1998). Este monitoreo consiste en medir, analizar y procesar continuamente las concentraciones de contaminantes en el lugar y tiempo determinados. Con los datos del monitoreo se pueden conocer las tendencias de la calidad del aire, así como determinar qué áreas urbanas o industriales cumplen con las normas establecidas (EPA, 2003; Campos et al., 2008). Además, permiten identificar o vigilar zonas críticas, caracterizar la exposición de la población a ciertos contaminantes, determinar los impactos de las medidas de control de emisiones, así como definir políticas para el control de la contaminación y crear modelos de dispersión de contaminantes que a su vez apoyan la toma de decisiones (WB, 1998, 2002; INE-Semarnat, 2007a). Dada su importancia en la gestión ambiental, se incluye como indicador las zonas metropolitanas o poblaciones con monitoreo de la calidad del aire. Esto muestra la cobertura de la red de monitoreo en el país como una medida de respuesta social a la problemática y, de alguna manera, muestra la cobertura de información que se tiene sobre la calidad del aire en el país. Aunque muchos países poseen sistemas de monitoreo, no se cuenta con referencia internacional sobre este indicador.


Proaires

Los programas para mejorar la calidad del aire (Proaires) representan uno de los principales instrumentos desarrollados para revertir las tendencias de deterioro de la calidad del aire. Además, incorporan una visión de mediano y largo plazos y proponen acciones concretas para la reducción y control de las emisiones (Semarnap-INE, 2000; Semarnat, 2009). Los Proaires se han implantado en zonas metropolitanas que por sus características, como número de habitantes, actividades industriales, parque vehicular, generación de electricidad, condiciones climáticas y geográficas entre otras, presentan los mayores problemas de contaminación atmosférica. Los índices de cumplimiento de las acciones contempladas en los Proaires permiten conocer la efectividad de las medidas y su relación con el deterioro ambiental. En este contexto el número de ciudades con Proaire refleja la respuesta que se da a la problemática de la calidad del aire a través de la paulatina adhesión de las zonas metropolitanas a esta política nacional. Aunque varias ciudades internacionales cuentan con programas dirigidos a combatir la contaminación del aire, no hay referencia internacional para este indicador.


Inversión en el abatimiento y control de la contaminación del aire

El estado es responsable de proveer y mantener una amplia variedad de bienes públicos (seguridad nacional, seguridad pública, salud, educación básica, infraestructura, etc.), entre los que se encuentran los ambientales (conservación de la biodiversidad terrestre y marina, aire, agua, manejo y disposición de residuos, estabilidad de cuencas hidrológicas, etc.), los cuales deben ser de buena calidad. Para atender el problema de la contaminación se han propuesto diversas acciones orientadas a su mejora, sólo que llevarlas a cabo requiere de la inversión de recursos económicos (Quadri, 2002; OECD, 2007). El control y abatimiento de la contaminación (CAC) se definen como aquellas actividades directamente enfocadas a la prevención, reducción y eliminación de la contaminación o problemas generados como resultado de los procesos de producción o consumo de bienes y servicios (OECD, 2007). El indicador de inversión del sector público en el abatimiento y control de la contaminación del aire permite conocer el monto de los recursos que se asignan para prevenir y combatir la contaminación de la atmósfera y, cuando se interpreta en conjunto con indicadores sobre políticas ambientales, permite evaluar su eficiencia. El indicador es propuesto, ya sea agregado o desagregado por concepto (agua, aire suelo, etc.), por la OCDE, la Unión Europea en el Sistema Europeo de Recopilación de Información Económica sobre el Ambiente y por la ONU en el Sistema de Contabilidad Económica y Ambiental (European Communities, 2008; Quadri; 2002; UN et al., 2003; OECD, 2007).


Combustibles mejorados

La disminución de la calidad del aire es un problema generalizado en las zonas urbanas del país siendo la emisión de contaminantes derivados de quema de combustibles fósiles por el sector transporte una de sus principales causas. Es por esto que una de las políticas prioritarias para mejorar la calidad del aire es la mejora de los combustibles, tanto gasolina como diesel (INE-Semarnat, 2007b).

El elevado contenido de azufre en los combustibles impide la introducción de muchas tecnologías convencionales y avanzadas para el control de emisiones, como monóxido de carbono, partículas suspendidas, óxidos de nitrógeno, e hidrocarburos precursores del ozono (Molina, 2004; Pemex, 2007). El 30 de enero de 2006 se publicó la Norma Oficial Mexicana NOM-086-SEMARNAT-SENER-SCFI-2005, "Especificaciones de los combustibles fósiles para la protección ambiental" (DOF, 2006). Con esta medida México adoptó estándares más estrictos para reducir el contenido de azufre en los combustibles fósiles, dando un paso importante hacia la homologación de especificaciones con otros países del mundo. Con el propósito de cumplir con la NOM-086, a partir de octubre de 2006, Pemex contó con gasolina Pemex Premium ultra bajo azufre (UBA) en los centros de producción y distribución. A mediados de diciembre del mismo año puso a disposición del consumidor en las estaciones de servicio en todo el país dicho producto, con un contenido máximo de azufre de 80 ppm, misma que antes de la emisión de la Norma se vendía con un promedio de 250 ppm (Pemex, 2007).

El indicador contenido de azufre en gasolinas y diesel muestra el esfuerzo que se hace para reducir los efectos negativos directos e indirectos de este elemento.